lunes, 17 de septiembre de 2012

[alai-amlatina] Obama vs Romney y los intríngulis de la democracia formal

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Obama vs Romney y los intríngulis de la democracia formal

Alejandro L. Perdomo Aguilera

ALAI AMLATINA, 17/09/2012.- Luego de haber pasado unos días del reality
show de las convenciones republicana y demócrata, valen la pena algunas
consideraciones respecto a esta obra de la democracia formal. En los
últimos días, la oleada de desgracias que ha invadido el escenario
político estadounidense -entre las que se destacan el Huracán Isaac y la
reacción exterior a la controvertida película anti-musulmana- parecen
facilitar el fortalecimiento de la figura de Obama.

Incluso antes de que el presidente pronunciara el discurso de clausura
de la Convención, se presentaron algunos elementos que señalan la
posible estructura de un segundo mandato demócrata. Entre ellos llama la
atención el discurso sobre política exterior, encargado a J. Kerry,
evidenciándose la posibilidad de esta figura como sustituto de Hillary
Clinton en el Departamento de Estado; puesto que la esposa de Bill
Clinton, consideró oportuno visitar a China en plena Convención.

El guión del evento fue selecto como una partida de ajedrez. Entre
oradores negros y latinos, artistas de Hollywood y otros atractivos
televisivos, fueron matizadas las noches demócratas; evidenciando la
compleja propaganda en que se empaqueta la Marca Demócrata en las
pantallas de los ciudadanos estadounidenses.

Siguiendo esos objetivos, Obama se apoyó en la popularidad del alcalde
de San Antonio, Julián Castro, como principal anzuelo al voto latino. El
joven político le preparó el podio al presidente en un encendido
discurso donde, entre otros argumentos, se presentaba como el modelo a
seguir para lograr el American way of life. El símbolo de Castro
continuó durante toda la Convención, en un intento por transferir a
través de su imagen, el apoyo latino a los demócratas.

La Primera Dama, por su parte, supo mostrar superioridad sobre la esposa
de Romney, quien había recibido el elogio de los medios por su
intervención en el escenario republicano. No obstante, Michelle supo
recolocarse como referente para atraer el voto femenino, el de los
latinos, los negros –mal llamados afroamericanos- y los homosexuales;
reconociendo en estos sectores los puntos más débiles del partido opositor.

Sin embargo, el trabajo en favor del voto de los independientes pareció
insuficiente en ambos partidos, quienes se concentraron más en afianzar
los sectores que deben considerarse como el electorado más seguro, y no
enfatizaron en aquellos puntos que pueden atraer a los independientes.

Además de la consabida estructura populista, se pretendió consolidar la
continuidad demócrata mediante videos de la familia Kennedy y, en
particular, un especial sobre Ted Kennedy, donde desarmaba a Mitt Romney
en un debate político de antaño. Posteriormente, el ex presidente
Clinton argumentó el pésimo estado en que había dejado al país los dos
períodos de mala administración republicana (G.W. Bush), así como
aquellos aspectos que hacían de Obama la figura más conocedora de los
problemas presentes y, por tanto, la más facultada para dirigir su
"solución". Asimismo, reconoció que el proceso de la revitalización
económica debía verse como un fenómeno de varios años y no como obra de
unos meses, tema que intentó apuntalarse durante todo el evento, como la
gran justificación para que se le confiara a Barack Obama un segundo
mandato.

De esta forma quedó el escenario listo para el Presidente, que estuvo
favorecido por un equipo de asesores conocedores de los medios y las
artes de la comunicación. Quizás por ello no se ocultó en reconocer, que
el discurso del cambio y el yes we can no convencen ya, sin ofrecerle al
electorado una parte de las realidades que deberán enfrentar en los
próximos años.

En ese sentido, el líder demócrata intentó vender optimismo ante los
problemas económicos del país, particularmente del empleo, el descenso
del nivel de vida de la clase media y la desilusión de los jóvenes e
inmigrantes que le concedieron su voto en 2008; lo cual permanecerá
entre los principales retos a saldar en lo que queda de campaña.

De manera general, el discurso de Obama estuvo plagado de promesas y
alegorías para incentivar a los sectores más desfavorecidos por los
republicanos (los latinos, las mujeres, los negros y los gays).
Conocedor del valor de los instrumentos políticos, diplomáticos e
informacionales, como pilares del desarrollo de una Administración más
creíble; realizó un breve balance sobre el uso de los instrumentos del
poderío nacional de los EE.UU., en sus 4 años de mandato. Con ello,
definió como renglón básico de trabajo -para un nuevo período- la
inversión en el desarrollo científico-tecnológico, como una necesidad
para promover la competitividad y mantener el liderazgo global.

En ese mismo camino, prometió reformas en el sector de la educación,
para el mejoramiento de la calidad y el acceso al estudio, en aras de
calificar y hacer más competente a la fuerza laboral. Como otro paso
para la prosperidad económica, anunció un recorte de los gastos
militares, lo que permitiría aumentar los fondos en la revitalización de
la economía y así proveer mayores fuentes de empleo.

Conociendo los puntos débiles de su campaña, explicó las posibilidades
que otorgarían estas medidas a los inmigrantes, los jóvenes y la clase
media, en una extendida arenga hacia el rescate del llamado American
dream. Siguiendo los objetivos claves para a atracción del electorado,
se refirió a la recuperación de los sectores de la energía; recalcando
las inversiones en la educación, la ciencia y la tecnología, como
aspectos medulares de un proyecto político que apuesta por la economía
del conocimiento.

En el orden cultural, se hizo apoyar de varias figuras de Hollywood como
Eva Longoria, Scarlet Johanson, Kerry Washington y Terry White.
Confirmando su éxito en cuanto a imagen pública y uso atinado de los
medios, desplegó un gran activismo en las redes sociales. En este ámbito
Obama ha salido airoso, pues sus asesores se ocuparon –tempranamente- de
boicotear el discurso de Romney de la convención republicana desde la
red de redes. Por otra parte, la falta de carisma político de la fórmula
Romney-Ryan, el discurso ultraconservador y la pobreza estética que
presentaron en esa actividad, le hicieron el camino más fácil a los
demócratas.

Obama y Biden, por el contrario, se mostraron sólidos en sus discursos,
que aunque sin ahondar tampoco en las formas de llegar a los fines,
parecieron más convincentes. Por otra parte, los shows divisionistas en
torno a Ron Paul y Romney, unido a las desmesuradas declaraciones de
varios políticos republicanos, hicieron ver más unido al partido
demócrata. Estas diferencias provocaron cambios en la percepción de los
ciudadanos, lo cual ha sido reflejado en el favoritismo demócrata de las
últimas encuestas.

En política exterior, Obama se refirió a sus "logros" contra la Libia de
Gadafi y el asesinato a Osama Bin Laden, para felicitarse por haber
dirigido una de las administraciones demócratas más militaristas de las
últimas décadas. En este aspecto, aprovechó las fallas del partido
republicano, para hacer un tributo a los veteranos de guerra y de paso
ridiculizar a Romney, al desconocer las declaraciones de este respecto a
Rusia, precisando: "(…) no se le considera a Rusia nuestro enemigo
número uno, en lugar de Al Qaeda, a menos que uno esté atrapado en los
tiempos de la Guerra Fría".

También se refirió a Afganistán, asegurando sin muchas pruebas:
"Frenamos en seco el avance del Talibán en Afganistán y, en 2014,
nuestra guerra más larga habrá terminado. Una nueva torre se erige sobre
el horizonte de Nueva York, Al Qaeda va camino de la derrota y Osama Bin
Laden está muerto".

Continuando el sendero de las debilidades del oponente, abordó el tema
de los dreamers marcando diferencias con la actuación xenófoba de los
republicanos respecto a los inmigrantes. Asimismo se refirió al seguro
médico, exponiendo las mejoras a la seguridad social y la salud que
brindarían sus reformas, como un gancho para la clase trabajadora.
Siguiendo la lógica de estropear el prestigio empresarial de Romney, se
invitó a trabajadores de las empresas del candidato republicano, para
desmitificar sus éxitos de empresariales y poner en duda la procedencia
de sus millones.

Obama precisó que en estas elecciones existen dos "visiones
fundamentalmente distintas" para EE.UU., cosa que en formas puede ser
cierto pero en esencia resulta una falacia. La realidad, por más
avasalladora que parezca es que la élite del poder es la que gobierna
ese país y el poder político del ejecutivo resulta nominal, ante el
poderío económico transnacional de la clase dominante. Por estas
razones, sean republicanos o demócratas, sistémicamente, las élites
definen sus intereses y los expresan como estratégicos, mediante los
instrumentos del poderío nacional de los EE.UU.

Si bien los demócratas presentan un discurso más "liberal", la esencia
de los problemas que enfrenta ese país y que el presidente pidió tiempo
para corregir, no se deben a formas sino a problemas estructurales. No
obstante, la opción demócrata se muestra más racional ante los tiempos
que corren y más tolerante para la mayoría de sus ciudadanos.

Sobre los votantes independiente Obama intentó razonar, detallando
porque elegirlo a él resultaba la mejor opción, aunque los 4 años de
desgaste en el gobierno le harán el camino más difícil. No obstante,
aprovechó la popularidad que ha tenido la propuesta de aumento de
impuestos para los más ricos, intentando demostrar que trabajarían para
la clase media y no para la privilegiada.

Las coberturas televisivas, por su parte, se dedicaron más a explicar lo
que pasaba en las Convenciones, a través de entrevistas a asesores y
políticos, que a permitirle al pueblo estadounidense ver con sus propios
ojos todo lo que allí se desarrollaba. Evidentemente la censura y las
influencias resultan imprescindibles en cualquier espacio del reality
show de la democracia formal.

La gran incógnita resulta entonces, si al ciudadano estadounidense le
será suficiente el vago camino que trazó Obama hacia el futuro o la
falsa idolatría al "genio" empresarial republicano.

Conclusiones

Entre los puntos centrales del discurso de Obama pudieran señalarse, la
reducción del déficit, el desarrollo de la economía del conocimiento y,
como colofón, la ansiada recuperación económica. Entre los que llamó
objetivos concretos pero concretamente no definió cómo lograrlos están:
la creación de un millón de nuevos empleos en el sector manufacturero al
cerrar el 2016, así como la duplicación las exportaciones antes del 2015
y la reducción del déficit federal en cuatro billones de dólares durante
la siguiente década. Asimismo prometió para el 2020, la reducción a la
mitad de las importaciones de petróleo y la creación de 600 mil trabajos
en la industria de gas natural. Para esa misma fecha, vaticinó la
reducción en un 50 por ciento los costos de las matrículas para la
educación universitaria y la atracción de 100 mil maestros de
matemáticas y ciencias.

Las propuestas de los dreamers y las mejoras en el sector de la
educación y la salud, se orientan en línea con la inversión en la
economía del conocimiento. Esta inversión para el desarrollo a largo
plazo, constituye un puntal de la economía mundial, y Obama conoce la
vitalidad de liderar este renglón, a la vez que remarca las diferencias
con la posición republicana.

Quizá en este último aspecto todo ha girado a favor de Obama. El huracán
Isaac le permitió marcar diferencias sobre G.W. Bush durante la
catástrofe del Katrina. A Obama no le fue difícil mostrarse más activo y
responsable de lo que ocurría, lo que le posibilitó recortarle espacio a
la convención republicana, que se vio mediatizada sobre todo el primer
día por la entrada del Huracán. Otro punto a favor de Obama ha sido la
derechización del partido republicano, con el surgimiento de líderes
ultra conservadores, que atemorizan a los independientes y crean motivos
para hacer el ridículo frente a los demócratas.

De igual manera, el fanatismo republicano ha conllevado a enfatizar
temas donde los demócratas pueden competir con mayor soltura, contra las
posiciones republicanas respecto a los inmigrantes, el aborto, la
familia y la política exterior.

En esta lucha, Obama afirmó que la opción no será entre dos candidatos o
dos partidos y es allí donde está la gran limitante pues no tiene el
poder para un cambio tal, ni debe pretenderlo. Los 4 años de su
Administración han denotado cambios formales en elementos que no afectan
estructuralmente el sistema y el resto ha sido continuidad.

Haciendo un balance de ambas convenciones, hubo varios puntos de
coincidencias. Entre ellos se destacan el chovinismo, el sentimiento y
presunción de EE.UU. como líder e impulsor de la democracia, la libertad
y los valores a nivel global. Finalmente, queda en el imaginario el
peligro de que unas elecciones tan importantes para el mundo; por la
trascendencia internacional que tienen las decisiones de la clase
dominante de ese país, quede a la suerte de las estadísticas económicas
de último momento y la manipulación mediática de las grandes
transnacionales de la comunicación.

Más allá de la mediatización, del carisma de los oradores y las
plataformas presentadas, el cierre de las convenciones denotó un estado
de crisis política en el sistema norteamericano. Las dificultades
económicas que enfrenta el país, y la incertidumbre sobre la salida a
los mismos, refleja un panorama donde ambos contendientes intentan
ofrecer el proyecto más seguro para el futuro del Imperio; aunque
ninguno explique el camino hacia las metas que prometen.

Independientemente de los matices y las formas que empleen para
lograrlo, existe un elemento común entre ambas figuras y partidos; que
es la pervivencia del liderazgo estadounidense y la consolidación de los
intereses de la clase dominante. En este sentido, se continuarán
articulando los instrumentos del poderío nacional para mantener el
predominio mundial. Por tales razones, el señor Obama no podrá hacer más
que lo mismo, si bien un último mandato le otorgaría mayores
"libertades", al no tener la presión de otra reelección, los compromisos
concertados y los problemas en un Congreso, presumiblemente sin la
mayoría, no serán inferiores.

Respecto a la seguridad nacional, Obama abogó por re-dirigir los gastos
militares que se redujeran, para la recuperación económica, aunque se
sabe que ello no significa que se eliminarán las amenazas de guerras
alrededor del mundo. No obstante, el llamado Presidente 2.0 precisó: "
(…) después de dos guerras que nos han costado miles de vidas y más de
un billón de dólares (americanos), es tiempo de hacer algo de
construcción de nación aquí". Ojala, quisiera el mundo, que las palabras
del utópico Premio Nobel de la Paz sean sentencia en el Pentágono, al
menos, sino para lograr revitalizar la primera economía global, sí para
que el mundo tenga algo más de paz.

Y así sigue el paladín de la democracia formal hasta las elecciones
presidenciales, claro que se contará con el entretenido combate de los
debates vice y presidenciales y las maratónicas entrevistas de Univisión
sobre temas latinos, donde Obama y Romney se defenderán, entre los
intríngulis mediáticos de la democracia formal.

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